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miércoles, 12 de enero de 2011

Libido enrejada I

Siempre tuve la libido alta. E irme de vacaciones a San Bernardo no iba a ayudarme demasiado.

Jamás podría ser infiel a alguien de quien estoy enamorado sin sentir una culpa asesina pero...

Carajo. La playa me altera... La playa, el hotel, la peatonal... ¡El mar!

¡Dejen de usar esos minishort, la puta madre!

Cuando vuelva a Boedo no garantizo que mi novia salga con vida de la habitación...

Avisamos a los vecinos sensibles.

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viernes, 31 de diciembre de 2010

Eterno

Hace mucho que no componía canciones.

Eaeah.

Ah. Para la gente que venía siguiendo esto: estoy de novio. Ni tuve tiempo de mostrarles lo pirata que solía ser, pero... bienvenida sea.


Hoy quizá ya no quiera dormir

La parca desapareció

Detrás de una nube de fuegos y luces

Que enchastra un cielo multicolor

Besos en llamas que laten por sí

Y cierran cicatrices por dos

Mordidas tan dulces que me hacen sufrir

Cuando me sueltan tus dientes de león

Miro las aves

Para alcanzarte

Pero yo sé que no estás ahi

Quiero besarte

Y arrebatarte

Muchas sonrisas de tu perfil

Empeñé mi sonrisa al diván

Y ahora la pasé a buscar

Dejé mis escudos y todas mis armas

Y desnudo te corrí a abrazar

Y ahora es que temo que alguien lo note

Porque esta droga debe ser ilegal

Si siempre prohiben lo que hace feliz

Que no se entere el poder judicial

Veo en tus ojos

El brillo eterno

Del tiempo que desapareció

Juntos no muero

Y el universo

Se achica para transformarse en vos

Y hoy que subo hasta el cielo

Desde tu habitación

Le pregunto a los Dioses que encuentro

Si antes trabajaban con vos

Miro las aves

Para alcanzarte

Pero yo sé que no estás ahí

Quiero besarte

Y arrebatarte

Muchas sonrisas de tu perfil

Veo en tus ojos

El brillo eterno

Y el tiempo que desapareció

Juntos no muero

Y el universo

Se achica para transformarse en vos


Gael D'agostino

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cristal Suicida

El cristal se suicida, y la ventana me absorbe. Respirás al lado mío, y las estrellas nos sonríen, aunque no puedo verlas porque la ciudad me las esconde.

Quien diría: tanta negrura provocada por las luces. Aunque ya no me sorprende, porque nunca vi otra cosa que el cadáver del planeta, poblado de parásitos que lo devoran en traje y corbata.

No quiero salir, pero el cerebro me ganó de mano. Tengo miedo, pero él se adentra en callejones que ya conozco, donde no quisiera ir si pudiera con sólo desearlo. Tanteo el aire roñoso. Es la negrura de las calles, que la sangre oscurece más.

Ahora doblo la esquina. La noche se me pegó a los ojos. Veo todo, y sin embargo no hay nada en lo que crea. Mis anteojos de carbón, ennegrecidos por el hollín de miles de gargantas que arden; que gritan allá afuera y piden ayuda al cielo. Pero Dios no responde. O Dios no existe. O Dios es ciego.

Hasta que escapo de la ventana a tu rostro dormido, y recuerdo que la naturaleza inventó el sueño para llevar la hermosura a su máxima expresión. Afuera gritan. Acá gritamos. Afuera sufren. Acá gemimos. Hace una hora murió otro inocente. Hace una hora transpiré mi cariño.

Te amo.

Y odio la ciudad.


Gael D'agostino

sábado, 10 de julio de 2010

Debilidad 1

Tengo debilidad por las mujeres juguetonas.

Es como si cada relación fuese una aventura. Y por más enamoradizo que sea, no puedo quedarme quieto. Así tenga algo estable (cosa que no tengo desde hace dos años, ya que nadie me mueve el piso lo suficiente como para no pensar en otras), no soporto la inercia de la rutina. Necesito salir. Tener una buena charla. Discutir un rato. Hacernos pasar por turistas en Recoleta. Tirar tomates en medio de la avenida para ver como los autos los transforman en puré. Gritar en una calle desierta a las tres de la madrugada. Reirme como enfermo...

¿Pendejadas? Si, pendejadas. ¿Y por qué no?

En cuanto el enamoramiento se vuelve una rutina, pierde todo su brillo. De por sí el mundo nos provee de una gama gigantesca de lugares donde mantenernos serios y derechitos, mirando para adelante; entonces... ¿Por qué voy a impostar mis ganas de cantar a los gritos cuando no estoy con un headset en la cabeza, escuchando los reclamos de un español mal follado?

Jamás me gustó salir con chicas que parecen limones rellenos de caramelos "Puaj!". A menos que la naturaleza me llame a los gritos, y se me aparezca un cartel luminoso con la palabra "sexo" en letras escarlata cada vez que cierre los ojos, nunca elijo a una mujer desábrida (o desabierta, como se diga).

Quizá sea bastante enfermizo el hecho de que muchas de ésas mujeres, por alguna razón, sean sinónimo de problemas, o que en algún momento se desate mucho más fuego del que pueda dominar.

Quizá no sea amor. O si lo sea, pero no el ideal. Aunque sí el más entretenido. También hay que distinguir la diferencia entre "amor" y "enamoramiento". Quizá el segundo sea mi droga preferida.

O uno de mis deportes favoritos.

Uno de riesgo.

Gael D'agostino