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martes, 16 de noviembre de 2010

Debilidad 2

Extraño tener a quien abrazar para que me dé una muestra gratis de que el mundo puede ser hermoso cuando alrededor se cae a pedazos.

Gael D'agostino

domingo, 14 de noviembre de 2010

Saquémonos las caretas

Que esto no es una fiesta de disfraces.

Es complicado encarar el tema que voy a cuando uno recién lleva seis publicaciones en un blog que acaba de resucitar. Es como si mi prima entrase a un recital de ZZ Top al grito de "¡Eh boacho, eso no es Blues! ¡Poné el dedo acá!"; pero alguien tenía que decirlo:

Poca gente comenta un posteo porque realmente le interesa expresar una opinión. Incluso es probable que ni siquiera se hayan detenido a leer lo que el iluso esmerado blogger haya escrito, en una inversión de tiempo que, si no es catártica, equivale a comprar once mil acciones de Pumper Nic.

Sean sinceros: Quieren hacer publicidad.

"Oh, si. A mi tía le pasó lo mismo la semana pasada. ¡Buen blog!"

Van a ver que seguramente no es un anónimo. Entonces: ¿Qué es lo único que le interesa a esta gente?

¡Que visiten su página, por supuesto!

Pero no desesperéis. De ninguna manera digo que lo que escriben no es leído. Es sólo que... nadie tiene ganas de escribir. O quizá no haya nada que comentar.

Aunque por otra parte... existen dos, tres, cuatro... incluso hasta cinco personas que comentan con ánimo de decir algo útil. Son esas amistades y mini - comunidades que se forman en los blogs.

O también esos anónimos que caen en la página de alguna señorita y le comentan con un simple y resentido "puta". O quizá un lastimero "estraño salir con vos" (si, con "s").

O los clásicos "Ey, you! Wanna watch the most hot girls you have ever seen? Enter http://yourviejaintanga.put and enjoy!".

Lamento desilusionarlos, pero el mundo funciona así. No es que me guste, ni que esté de acuerdo con la mecánica... pero el ser humano fue, desde sus comienzos, un animal de intercambio. Es por eso que cuesta tanto ser altruista.

No porque uno no quiera andar por ahí regalando su tiempo para ver a alguien de mejor ánimo.

Sino porque es imposible sacarle de la cabeza a mucha gente que hay personas dispuestas a no pedir nada a cambio.

"¿Te ayudo a cruzar? Debe ser jodido pasar ése charco con muletas."
"Salí, pajero."
"Conchaparió"

No más palabras, señor Juez.

Bueno, váyase.

Ok

Chau

Gael D'agostino

sábado, 6 de noviembre de 2010

Va de nuevo

Mi nombre es Leonardo Gael D'Agostino; aunque prefiero que me digan "Gael", ya que "Leonardo D'agostino" es demasiado italiano, así como "Guadalupe de la Cruz" es el nombre más mexicano que pueda haber sobre la faz de la tierra.

Nací una noche lluviosa de Abril en Boedo, un barrio de Buenos Aires. Desde ése momento ya me quejaba. Movía la cabeza y puteaba en el idioma de los infantes, que debe ser el más puro e independiente que existe.

Siempre tuve debilidad por las mujeres; y cuando digo "debilidad" no hago muchas metáforas. Han sido el karma y la obsesión de mi vida. No tanto por lo que me guste hacer con ellas (y no hablo de jugar al ajedrez); sino por lo que puedan hacer conmigo. Si bien no tengo problemas con las mujeres que no me interesan demasiado, una señorita que me guste lo suficiente puede desarmarme por completo con sólo hacer acto de presencia.

Adoro la música, pero nunca tuve la constancia para aprender. Soy bueno para las letras, y mis textos suelen recibir buenas críticas, hasta que caen en manos de algún estudiante de literatura que, al parecer, son todos borges. Lo cual explica que no tengamos una oleada de escritores sublimes atestando las librerías. Como todos son gloria en las letras, la competencia es feroz. Por eso a nadie se le ocurre publicar sus memorias, ni escribir novelas cliché sobre mujeres abandonadas.

Ah. Si. También adoro la ironía...

Disculpen, pero necesitaba retomar este blog para uso personal. Es más o menos como la marihuana. Nadie hace mucho problema con que te fumes un porro frente a él o ella, pero a la mayoría no le cae bien. Lo mismo pasa con las experiencias personales. Nadie dice "¿para qué carajo me contás que de chiquito no te daban la teta? ¿Tengo una pipa y una libreta, acaso?"; pero la mayoría lo piensa. Y si. Me daban la teta de chico. Pero para que entienda todo el mundo hay que usar clichés universales.

Por ahora me despido. Volveré. Espero. Supongo. Ponele. Quizá.

Buenas tardes

Gael D'agostino